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lunes, 6 de abril de 2015

Tarde de tormenta

El cielo permanecía de un tono grisáceo desde hacía horas... Las frías gotas de lluvia caían sobre el suelo. Las casas vecinas estáticas y con las persianas bajadas parecían no albergar vida en su interior. Los jardines se juntaban en una selva en miniatura, con pequeñas plantas que miraban desde abajo y recibían el agua ansiosas por beber de ella. El aroma de la tierra mojada y de las flores de los jardines ascendía y se colaba por mi ventana. La cerré y el calor del largo pijama y la atmósfera de la habitación cerrada me aislaron del temporal. Mi guitarra y yo estábamos unidas como siendo una sola y mis dedos acariciaban las cuerdas que agradecidas me ofrecían una dulce pero amarga melodía... Sin pensar en nada, sólo tocaba contemplando la lluvia caer...
Entonces algo llamó mi atención, desvié la mirada de la partitura hacia el cielo... Un rayo cruzó el horizonte mientras mis manos seguían haciendo música... Un espectáculo de luces violetas que surcaban las nubes del cielo como navíos en un mar embravecido... Un estruendoso trueno crujió la atmósfera que se había formado intentando partirla en dos... Ahí seguía yo, contemplando la lluvia mientras tocaba... Así podría pasar toda la tarde... Y así estuve hasta que empezó a asomar el Sol... El agua seguía cayendo... Los rayos y los truenos cada vez eran menos... Ahora entraba el Sol en escena y la tormenta iba calmando su furia... Acompañé al Sol en su salida con una suave melodía de compás casi alegre y luego los dejé acabar la actuación sin mi...