Eso son mis palabras... Salen de mi cabeza y acaban
plasmadas aquí. Aquí o en papel. ¿Qué más da? Nadie las ve, nadie las quiere
leer. A veces tocan palabras dulces que acompasan una melodía. Hablan de una
mirada, de un olor, de un pensamiento, de un recuerdo, de mí, de ti... De lo
que sea... Otras veces, tocan las amargas... Esas ni nombrarlas, pura
expresión. Exageran. Pero quizá sean las mejores... Con ellas reflexiono, de
ellas aprendo, me muestran mis errores y cambian mis perspectivas... Lo que ayer
plasmaba con la desesperación de quien no encuentra consuelo, hoy me muestra lo
rápido que cambian las cosas... Lo que ayer escribía para sacar la rabia y la
impotencia, hoy me enseña que aunque se pierda la esperanza se puede
recuperar... Que se pierde una batalla, no la guerra. Lo que ayer me llenó de
lágrimas, hoy me dice qué vale la pena, y qué no... Lo que ayer me producía
indiferencia, hoy me llama la atención, y mañana ¿quién sabe?
Hoy no escribo para dejar un alegre recuerdo, pero
tampoco para soltar la tristeza o la rabia. Hoy escribo por escribir, porque
quiero, escribo por el placer de escribir... Hoy empiezo este blog sin ni
siquiera saber si lo seguiré algún día… Sin saber cuándo, cómo o dónde volveré
a escribir… Sólo sé que mis palabras y sus letras me acompañan, allá donde
vaya. Y se pierden conmigo entre los recuerdos, olvidando la existencia del
tiempo…
Alguien me dijo una vez que escritor es aquel que
escribe con el corazón… Ese alguien también dijo que él no era escritor, y yo
añado que yo tampoco lo soy…
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