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lunes, 27 de febrero de 2017

La noche

La dulce luz de la Luna, casi llena, bañaba la inmensa explanada de pequeños jardines oscuros, los cubría con delicadeza, dejando algunas sombras. Desde mi habitación apenas se veían los reflejos de una tele, en la casa de enfrente... Mirando hacia otros sitios se veían algunas luces de unas casas, otras casas estaban a oscuras. Levanté la mirada y al fin la vi, tan espléndida como siempre, más brillante que nunca, acompañada por unas pocas estrellas, la preciosa Luna. Se escuchaba un coro de grillos que cantaban casi al unísono... Podría haber pasado la noche contemplando la escena. Y cada vez que movía la mirada apreciaba nuevos detalles. Como unas nubes que aparecían un poco más lejos, o como se dibujaban las hojas en las plantas de los jardines.

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