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sábado, 6 de junio de 2015

Todo ha cambiado pero todo sigue igual...

Esto va por esas personas que eligen salir de nuestras vidas, por aquellas en las que es el tiempo quien decide y por esas largas agonías que el orgullo provoca hasta acabar con todo. Como decía aquella canción que pocos conoceréis, todo tiene su fin… Y si forzamos o alargamos las cosas, ese fin es más costoso y doloroso. Esta entrada es para esas personas que se quedaron y por esas que se fueron…



¿Qué nos ha pasado? ¿Qué queda de nuestras largas conversaciones? Sólo recuerdos... Ahora, esas palabras bonitas no se quedan más que en eso, palabras, vanas grafías sin apenas significado... No voy a sentarme a llorar en mi cama, porque en parte puede que la culpa sea mía, quizás no supe cuidar la relación, o quizás la cuidé demasiado y por eso ya no me queda nada. No pienso desperdiciar mis lágrimas porque no merece la pena, quizá fue sólo el tiempo, algo que, tarde o temprano pasaría, y como tuvo que pasar pasó.

A lo mejor "nada" es lo que nos merecemos por ser como somos, por intentar tener algo imposible...

Tan cerca y tan lejos... Quizá es el destino el que no quiere que nos veamos más... Tal vez debamos permanecer en silencio, o tal vez seguir adelante con conversaciones "frías" que queman... A lo mejor, el tiempo nos hace volver a estar como antes... O quizás acabamos tan distanciados que dejamos de ser ese "nada" que somos...
Ya no vamos a contarnos las cosas antes que a nadie más... ya me da igual si pasa tiempo sin hablarnos... Ya no me importa si vas a o no a las fiestas que voy yo, ni me preocupo de si nos veremos por casualidad en algún lado. Ya no nos quedamos levantados hasta altas horas para hablar juntos, quizá sí hablando con otra gente pero no entre nosotras. Las cosas han cambiado, y en parte cambiaron por ti. No me importa, he aprendido a vivir sin ti... Aunque eso no significa que no me importes tú o que no piense en ti...

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