Esto va por esas personas que
eligen salir de nuestras vidas, por aquellas en las que es el tiempo quien
decide y por esas largas agonías que el orgullo provoca hasta acabar con todo.
Como decía aquella canción que pocos conoceréis, todo tiene su fin… Y si
forzamos o alargamos las cosas, ese fin es más costoso y doloroso. Esta entrada
es para esas personas que se quedaron y por esas que se fueron…
¿Qué nos ha pasado? ¿Qué queda
de nuestras largas conversaciones? Sólo recuerdos...
Ahora, esas palabras bonitas no se quedan más que en eso, palabras, vanas
grafías sin apenas significado... No voy a sentarme a llorar en mi cama, porque
en parte puede que la culpa sea mía, quizás no supe cuidar la relación, o
quizás la cuidé demasiado y por eso ya no me queda nada. No pienso desperdiciar
mis lágrimas porque no merece la pena, quizá fue sólo el tiempo, algo que,
tarde o temprano pasaría, y como tuvo que pasar pasó.
A lo mejor "nada" es
lo que nos merecemos por ser como somos, por intentar tener algo imposible...
Tan cerca y tan lejos... Quizá
es el destino el que no quiere que nos veamos más... Tal vez debamos permanecer en
silencio, o tal vez seguir adelante con conversaciones "frías" que
queman... A lo mejor, el tiempo nos hace volver a estar como antes... O quizás
acabamos tan distanciados que dejamos de ser ese "nada" que somos...
Ya no vamos a contarnos las
cosas antes que a nadie más... ya me da igual si pasa tiempo sin hablarnos... Ya no me importa si vas a o no a las fiestas que voy yo, ni me preocupo de si nos
veremos por casualidad en algún lado. Ya no nos quedamos levantados hasta altas
horas para hablar juntos, quizá sí hablando con otra gente pero no entre
nosotras. Las cosas han cambiado, y en parte cambiaron por ti. No me importa,
he aprendido a vivir sin ti... Aunque eso no significa que no me importes tú o
que no piense en ti...
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