Quizá no debería haberte seguido, quizá no debería haber
jugueteado dibujando en tu espalda, quizá no debí besarte la primera vez… Quizá
hubiera sido mejor no buscar tu cuerpo entre las sombras de aquella sala… Quizá
fuera mejor dejar de engañarnos y asumir que no vamos a ningún lado… pero,
cuando me aferré a tu brazo, no sentía nada salvo el miedo a perderte… No
quería soltarte y no era capaz de afrontar que tú me soltarías. No puedo
mirarte a los ojos y decir un te quiero sincero, pero tampoco podré decir lo
contrario... No podemos estar juntos pero tampoco separados. Eres tú quién me
busca y yo quien nunca quiere despedirse. Y quizá ese sea nuestro destino,
separados y a la vez unidos.
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